

Guantánamo, (Redacción Digital Venceremos) La naturaleza marcó a Maisí. El huracán Ike dejó huellas, algunas profundas, en el paisaje, la economía y el alma. Poco menos de 12 horas de ráfagas de viento furioso fueron suficientes para que el panorama de pueblos y campos cambiara para asombro y dolor de sus pobladores.
Vientos en rachas, algunas sostenidas, se ensañaron con el fondo habitacional del municipio más oriental de Cuba, dejando a su paso más de 2 mil 200 viviendas dañadas, la mayoría en la cubierta. Los peores saldos tocaron a 73 familias, cuyas casas se derrumbaron ante la fuerza del meteoro.
Hasta ahora, ya se rehabilitaron 42 hogares dañados parcialmente, gracias a la entrega de los primeros materiales (tejas, cemento, puntillas), y el trabajo de sus
moradores, principales protagonistas de que hoy algunos maisienses regresaran a sus
viviendas, incluidas 11 familias con afectación total de techo, antes evacuadas en oficinas y consultorios médicos, informaron funcionarios del Sistema de la Vivienda.
Trabajadores eléctricos del municipio y otros pertenecientes a sendas brigadas de Caimanera y Guantánamo, restablecieron el servicio eléctrico el miércoles 10 en todo el territorio, levantaron los 15 postes derribados, cambiaron los tres transformadores averiados y, en estos momentos, sólo las fuerzas de la localidad trabajan en la sustitución de otros y en la solución de quejas individuales.
De las 28 unidades del Comercio dañadas, se rehabilitaron 18 con el esfuerzo de los trabajadores del sector y, en lo posible, con materiales recuperados. Restan por concluir, entre otras, la bodega de Alcalá y el mercado comunitario de Puriales, dijo Leonilde César Lores, jefe del Centro de Dirección del Consejo de Defensa Municipal.
Se restablecieron asimismo los nueve inmuebles de la salud que sufrieron los embates de Ike, de ellos siete consultorios médicos, todos con afectaciones de techo.
A su vez, ocho de los 10 acueductos averiados ya prestan servicio, para bien de la población. Quedan sin reparar los de las comunidades de Cantillo y Boca de Jauco.
Para revertir los daños en la agricultura, sobre todo en cultivos de plátano, yuca, ñame, maíz, coco y en varios semilleros de col, tomate, pimiento, pepino…, además de críticos y otros frutos como el aguacate, se trazó una estrategia de aprovechamiento de todos los recursos posibles y aseguramiento alimentario en los próximos meses, precisa el directivo de la EMA.
Se cosecharon los productos listos para el consumo, incluidos 173 quintales de plátano que se llevaron, en parte, para reforzar la red de mercados de Baracoa y el municipio cabecera, y se acopiaron más de 2 mil 900 aguacates, además de la mayoría de la yuca, el ñame y el maíz.
La recuperación en la agricultura, fundamentalmente, está en la preparación de nuevas áreas para la implementación de cultivos de ciclos cortos, a través de planes emergentes para la siembra de boniato, calabaza, frijol y hortalizas, principalmente.
La idea de la recuperación, después de la catástrofe, ronda todos los rincones de Maisí. El proceso, sin embargo, no será fácil. La mejor definición del asunto la aportó un campesino: "No somos los únicos afectados, y aunque duele ver el esfuerzo en el piso, hay que ir pa'lante. No hay alternativa. La recuperación será lenta, sí, pero será".
Cafe en la mira
En Maisí no se renuncia al plan del año, fijado en 605 mil 170 latas, aseguran dirigentes de la Agricultura.
La vida se mueve en los campos cafetaleros de la tierra cubana por donde primero asoma el sol. Personas de todas las razas y edades, enfundadas en las típicas ropas de campo, toman los cafetales maisienses, imbuidos en la recuperación del renglón económico más importante del municipio.
El huracán Ike, a su paso por las aguas cercanas a Maisí, dejó el alarmante saldo de ¡164 mil 960 latas! de café en el suelo, de ellas unas 82 mil maduras, informó el representante de la EMA.
Una de las mayores afectaciones fue la gran cantidad de árboles de sombra derribados, 58 mil 800, sobre todo de Piñón Florido o Júpiter, lo cual provocó la obstrucción de 392 kilómetros de caminos internos, ya restablecidos, y 284 mil plantas de café destruidas o atrapadas bajo su follaje.
"Brigadas de camineros y otros con motosierras cortan esos árboles, liberan los cafetos y organizan los leños en lugares estratégicos, por ejemplo, para combatir la erosión. Ellos mismos trabajan en el reemplazo de la sombra", agrega.
A medida que se cortan las ramas de los árboles de sombra caídos se plantan otros, al tiempo que los que aún tienen raíz se recuperan usando guías.
La prioridad es recuperar todo lo posible de lo caído, aunque la idea se hace titánica en la práctica de rescatar los granos como agujas en el pajar de árboles, ramas y hojas que cedieron a la fuerza de los vientos. De hecho, sólo se recuperaron unas 5 mil latas de aquellas.
En el campo, ahora, quedan otras 450 mil latas del cerezo, luego de que los movilizados y la fuerza interna del municipio recolectaran casi 46 mil, de ellos un 20 por ciento de primera calidad.
Razon de fuerza
Para asumir el reto, mil estudiantes procedentes de Baracoa y Guantánamo, cambiaron pupitres por morral y se suman a la vorágine, "aunque requerimos de otros 500, sólo en esta primera etapa", aclara el directivo al tiempo que subraya la incorporación de los estudiantes de la localidad.
"A través del Estado Mayor de la Zafra, cada semana se decide la magnitud de las movilizaciones y los centros de trabajo del municipio escogidos para aportar recolectores a tiempo completo. Los organismos más representativos son Deporte, Comercio, Salud, Alimentaria y Servicios Técnicos", agrega.
Actualmente, trabajan 26 brigadas de recogedores milenarios y ocho millonarios, además de sendos contingentes, con un centenar de personas, provenientes de la Central de Trabajadores de Cuba y la Agricultura.
En la finca de Manuel Alfaro Aragón, usufructuario perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Camilo Cienfuegos, del Consejo Popular de La Máquina, el panorama no es muy diferente. A sus campos, otrora con mil 500 latas y un primer pico de maduración, la ventisca le arrancó la mitad de los cerezos.
Hasta ahora logró recuperar unas 200. "Repasamos, incluso, los gajos tirados por los árboles. Recojo cinco latas en medio día y eso que no queda mucho café maduro en las matas", señala Adrián Montero Rodríguez, cuentapropista movilizado allí quien, asegura, ha participado en zafras desde que se acuerda, con sus 35 años.
En un campamento estudiantil en Casimba, conformado por 55 estudiantes "primerizos" y cinco profesores de la ESBU Julio Antonio Mella, de Baracoa, en el primer día de recogida contaron 32 latas, un buen comienzo.
"Yo acopié una lata y pienso seguir así. Sé que hay muchas personas afectadas, nuestra propia escuela quedó destruida y los daños a la economía son muchos. Por eso nos esforzamos, para dar aunque sea un poquito", dice Yolanda Mosqueda, de 14 años.
Como ella, muchos otros unen sus esfuerzos para que este municipio, el que más café aporta a la producción provincial, recupere los bríos y se yerga, una vez más, al ritmo del ánimo que levanta, en ráfagas de trabajo, a su pueblo.
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